Queso Cheddar: El favorito del mundo anglosajón en tu cocina
Descripción
El queso Cheddar es uno de los quesos duros de origen inglés más famosos, cuya popularidad se ha extendido por todo el mundo a lo largo de los siglos. Su distintivo color amarillo dorado o anaranjado, su sabor rico, ligeramente a nuez y cremoso, junto con su textura fácil de rebanar y rallar, lo hacen sumamente versátil.
El Cheddar original proviene del condado de Somerset, pero hoy es global y se encuentra en diversas formas de maduración. Se elabora con leche de vaca pasteurizada, y su textura característica proviene del proceso de "cheddarización", donde los bloques de cuajada se apilan, voltean y cortan antes de madurar.
Tipos de Cheddar y grados de maduración
- Cheddar joven (mild): Más suave y de sabor ligero.
- Cheddar maduro (mature): Textura más firme y sabor con más carácter.
- Cheddar extra maduro (extra mature): Más quebradizo, con aroma intenso.
El uso del queso Cheddar es muy variado: excelente para sándwiches calientes, hamburguesas, dips de queso, así como rallado sobre pastas, gratinados y ensaladas. Rebanado también destaca en mesas frías, tablas de quesos y aperitivos.
Contenido nutricional y salud
El queso Cheddar posee un alto contenido de proteínas, además de ser rico en calcio, fósforo, Vitamina A y B12. Es un ingrediente energético, por lo que satisface con pequeñas cantidades. Su contenido graso es alto, por lo que se recomienda un consumo moderado.
100 gramos de Cheddar aportan en promedio 400–420 kcal. A pesar de su grasa, tiene un bajo contenido de carbohidratos, encajando bien en dietas keto o low-carb. Es importante vigilar el consumo de sodio, ya que es naturalmente salado.
Para realzar el sabor de tus comidas, basta con un poco de queso; por eso el Cheddar es uno de los mejores aliados para una cocina sabrosa.